CARTA DE UN AMIGO CON POEMA DE OVIDIO

En reconocimiento a su gesto de afecto, se publica la carta de un amigo desconocido. Gracias. Félix.

Estimado Félix.

No te conozco personalmente, pero al haber leído algunos de tus escritos y escuchado algunas de tus charlas, me permito tomarme esa ligera libertad en el trato.

Antes de nada quería agradecerte vehementemente lo que haces por nosotros, tus semejantes.

De seguro que muchas personas se habrán dirigido a ti para agradecerte tus libros, tus conferencias, tus artículos, la cantidad de tiempo y esfuerzo que dedicas a hacer todas esas actividades y la gran calidad que tratas de imprimir a cada una de ellas. Todo ello es muy digno de encomio, pero personalmente lo que me gustaría agradecerte de todo corazón es el ejemplo que das con tu comportamiento, ya que todo eso lo haces de manera desinteresada, tal y como reza tu divisa, y esa flecha señala el camino de cómo debemos afrontar el futuro si queremos que este tenga alguna posibilidad de seguir siendo humano. Relegar el interés personal y traer al frente el darnos a los demás de manera generosa, para generar una sociedad “autogobernada, convivencial…” y todos esos adjetivos que empleas y que se podrían resumir en la expresión “del bien común”, si no estuviera tan bastardeada, es una longánima manera de predicar con el ejemplo. Y como quería devolverte una millonésima fracción de todo lo que haces por nosotros de una manera tangible, te adjunto una “fe de erratas” de “Naturaleza, ruralidad y civilización” desde el convencimiento y la esperanza de que una obra tan iniciática y necesaria sea reimpresa y mucho más difundida si cabe.

Doy por sentado que una persona de tu altura de miras recibirá esta modestísima aportación comprendiendo que la realizo con el máximo de los respetos hacia tu labor como escritor y pensador, máxime cuando la mayoría de los referidos errores serán los lógicos debidos al proceso de edición e impresión. Advertirte de que algunas de las incidencias sólo son propuestas de revisión, pues no estoy seguro de que haya algo incorrecto o mejorable en la frase o la palabra indicada.

Y por último quería despedirme con unos versos de Ovidio, que de seguro conocerás, de los que generan hormigueo en la nuca a los que amamos lo nemoroso  y además somos conscientes de que la hodierna manera que tiene el ser humano de relacionarse entre sí y con el entorno es nefasta.

Hace mucho, la Tierra tenía mejores cosas que ofrecer,

cosechas sin necesidad de cultivo, y frutos

al alcance de la mano, y la miel

en el hueco de los troncos de roble.

Nadie hería la tierra con el arado,

ni la dividía en parcelas,

ni barría el mar con los remos:

las costas eran el fin del mundo.

Astuta naturaleza humana,

víctima de tus propias invenciones,

desastrosa mente innovadora,

¿por qué ciñes de murallas y torres tus ciudades?

¿Por qué haces acopio de armas para la guerra?

 Un ósculo.

Fdo: A. E.

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