COMPRENDER LA CUESTIÓN DEL CORONAVIRUS DE MANERA POLÍTICA

 

Os ruego estudies este Informe.

La cuestión del coronavirus y de la política sanitaria del gobierno, en su evolución, necesita ser comprendida de manera política. Este asunto es, para nosotros, en realidad, una operación táctica, o sea, un tema coyuntural al servicio de nuestra estrategia. Pero, al mismo tiempo, demanda de una estrategia particular, o plan de acción específico. Lo que sigue proporciona los datos y análisis parciales necesarios para que cada cual reflexione sobre qué actuación necesitamos ante la pandemia como hecho político.

Lo que está sucediendo en la calle, en alguna medida, es el resultado de los videos que fui colgando en mi canal y en otros desde el 14 de marzo mismo, así como del libro “Sé el mejor médico de ti mismo”. También, sin duda, de un sector del conspiracionismo, y de otras corrientes difíciles de catalogar, que ahora están haciendo un buen trabajo.

Lo cierto es que, desde el principio del confinamiento, mis videos mantuvieron una línea de rechazo inequívoco a la política gubernamental y de petición de acciones en la calle. Esto es lo que ha calado en los grupos activistas: que es el momento de pasar de la crítica verbal al combate, lo que es decisivo. Por ejemplo, mis videos son seguidos por la gente de base Revelion en la Granja, que, significativamente, está adoptando una estructura de organización territorial en la base, que fue propuesta por mí en un video de hace tres meses. Sin duda, todo esto puede cambiar en los detalles, pues entre las personas que hace la convocatoria hay insuficiente voluntad de unidad, con muchos choques personales. No se comprende del todo la necesidad de estar unidos porque no se percibo la importancia enorme de lo que se está haciendo…Pero con independencia de esas diferencias, en lo esencial las cosas son como estoy describiendo.

¿Qué significa todo esto para nuestra estrategia?

Si esa jornada de lucha, la convocada para el 26-S, y las que vendrán después, es un éxito (y hay que hacer todo lo posible para que lo sea), movilizando decenas de miles de personas en todo el país, la situación del gobierno se hará más difícil e inestable, sobre todo la de Podemos. Y si se vuelve a convocar otra jornada de lucha para noviembre, para principios de este mes por ejemplo, y sale bien, eso significara que, incluso antes de fin de año: 1) el ciclo de desmovilización popular que impuso Podemos en 2013-2014, se habrá quebrado, tras 6 años de balsa de aceite, 2) la crisis de la izquierda se hará enorme, al comenzar a perder lo que siempre ha sido su bastión, la calle, 3) el conspiracionismo se verá elevado a una posición hegemónica, para la cual no está en absoluto preparado, 4) los movimiento para, dada la descomposición de Podemos y la grisura neo-franquista de Vox, crear un nuevo partido político a partir del conspiracionismo, se harán frenéticos, movimientos que ya han empezado[1], 5) si golpeamos fuerte en la calle, el gobierno actual, atrapado entre su locura médica y el caos de la economía, se quedará a la defensiva, creándose un VACIO DE PODER que puede mantenerse un par de años (hasta las próximas elecciones generales) y que será maravilloso para desarrollar nuestro proyecto e ideario.

La creación de un nuevo partido político a partir del conspiracionismo[2] no es nada fácil, por varias razones: 1) éste carece de una ideología, pues es un añadido de ideas contradictorias y a menudo incoherentes, cuando no absurdas. Eso es muy diferente del lanzamiento de Podemos, que tenía una ideología, el marxismo, bien estructurada y sólo era necesario crear el partido. Ahora han de crear la ideología y el partido, y eso es mucho, 2) está demasiado próxima en el tiempo la operación Podemos, que muchos de los movilizados contra el bozal la vivieron en primera línea desde dentro del 15-M, lo que dificulta el engañar a la misma gente dos veces sucesivas con la misma maniobra. 3) los argumentos de los pro-partido se refutan con facilidad, no tienen garra, 4) a medida que la crisis económica y el caos social vaya prosperando, sus propuestas, centradas exclusivamente en lo sanitario, irán perdiendo atractivo, 5) aunque a partir de un momento (la primavera del año próximo, posiblemente) serán lanzados como partido, igual que Podemos, desde alguna televisión, el pasar del batiburrillo conspiracionista a un programa coherente es una tarea hercúlea, por muchas tele que esté tras la operación.

Por ahora no es problema esa corriente, y hay que estar con ella de corazón para movilizar al máximo, agravando la crisis de la izquierda en la calle, arrebatándola, si es posible, su hegemonía y ganando la iniciativa. Al mismo tiempo, hay que mantener una actividad de crítica continua de esa línea, pero sobre todo, HACIENDO (TERMINANDO) NUESTRO PROGRAMA DE ACCIÓN PARA EL DESARROLLO DE LA AUTOORGANIZACIÓN POPULAR EN LA BASE DE LA SOCIEDAD. Llegará un momento que habrá que romper con ellos públicamente, esto es, con los conspiracionistas pro-nuevo partido político, no con los otros. ¿Cuándo?, cuando el descrédito gubernamental sea grande, el declive de Podemos obvio y el vacío de poder evidente. Entonces será el momento de volverse críticamente de manera pública contra esa propuesta. Pero la crítica hay que comenzarla ya, amable pero firme, conforme a un plan de un año de duración. Con el conspiracionismo anti-partido hay que establecer debates, debates sobre los grandes asuntos de nuestro tiempo, para atraer a esta gente, valiosa, a la idea de revolución integral.

Podemos y su ideología, el marxismo y el progresismo, han sido el gran tapón que nos impedía desarrollarnos. El PSOE es sólo una marca electoral, sin bases movilizables, pero Podemos aún conserva algo de eso, como lo entiende cierto politólogo, que advierte con razón que gracias a él se ha podido hacer el confinamiento sin que se diera una explosión popular de rechazo. Si ahora se ve enfrentado a los sectores más activos de la sociedad, en una situación de erosión múltiple de su ideología guía y de sus modelos internacionales, puede ser derrotado limpiamente y convertido en otra marca electoral[3]. Por tanto, lo primero es originar movilizaciones lo más numerosas posibles, y lo más enérgicas, en este otoño, que hagan de bombas de demolición. Para eso debemos contar con todos los aliados posibles. Lo mismo está sucediendo con los grupos afines a Podemos, Bildu en Euskal Herria, las CUP en Cataluña, etc., que están siendo puestos en una posición difícil, al ser abiertamente pro-gubernamentales españoles, por la pandemia… Lo mismo los patronos del “procés” en Cataluña, que han naufragado en el follón médico-policial.

Lo cierto es que, con algo de buena suerte, en unos pocos meses emergeremos (para bien y para mal, pues sería muy bueno que hubiera más, que hubara otros) como los únicos con propuestas creíbles, con cosmovisión, estrategia, organización y presencia pública, en un momento de muchos y cada vez más graves problemas de la sociedad. Esto significa nuestro final como grupo que se reduce a simplemente ofrecer análisis, editar libros, hacer charlas, etc., o sea, el final de una etapa, y nuestra conversión en fuerza capaz de influir en la opinión pública de manera significativa. Esto es pasar a otra etapa, nueva, en la que tenemos que aprender a estar. ¿Nos encontramos preparados para ello? En parte sí y en parte no, pero podemos prepararnos en lo que no lo estamos con no demasiado esfuerzo, en un año, o poco más.

En las próximas elecciones generales, si gana la izquierda (que no lo creo) seguirá todo como está y nos irá estupendamente. Si gana la derecha, lo mismo, aunque quizá será un poquito peor para nosotros. Si la operación nuevo partido, conspiracionista, logra algo, pongamos un millón de votos y 20 parlamentarios, entonces tendremos que pelear duro contra él. Como ello acontecerá después de que hayamos puesto en evidencia sus debilidades e incoherencias durante mucho tiempo antes, será más fácil. El gobierno PSOE-Podemos no agotará la legislatura, probablemente sean convocadas elecciones en un año y medio o dos, y hasta entonces ser irán desgastando más y más…

Cuando se den unidas las condiciones de disgregación de la izquierda gubernamental, descomposición de Podemos, acción en la calle de la gente por causas variadas (no sólo contra el caos sanitario sino también contra la crisis, contra la represión, etc.), consolidación de nuestra propuesta y promoción institucional de un nuevo partido, entonces el poder se volverá contra nosotros con fuerza. Se repetirá lo que me hicieron en los años 2013-2014, cuando yo era un obstáculo para que Podemos se apoderase de los restos que quedaban del 15-M, de manera que se lanzaron contra mí a las bravas, sin límites ni escrúpulos[4]. En un año y medio o dos sucederá lo mismo, pero a una escala mucho mayor, con muchos más medios y mucho más ruido, que puede culminar en la persecución policial-judicial de mi persona, así que es probable que tenga que pasar a la semi-clandestinidad entonces. Sin problemas por mi parte.

Veamos cuál puede ser un esbozo de plan de trabajo para los próximos dos años en estas materias.

Primero. No olvidar que lo del coronavirus es, a fin de cuentas, un asunto táctico, coyuntural, que tenemos que saber poner al servicio del proyecto estratégico, aunque sin entregarnos a ello como tarea principal. Es algo que debemos tocar pero sin abandonar las tareas que nos hemos marcado en el IV Encuentro de Transformación Integral. Es posible, incluso, si el gobierno es listo, que anule la obligatoriedad del bozal en la calle y declare “voluntaria” la vacuna, lo que quitaría mucha fuerza al movimiento de protesta. Veremos.

Segundo. Hay que apoyar todo movimiento en la calle, es más, promoverlo. Necesitamos gente afín que se sepa desenvolver como activista[5]. Las calles han de arder, para que renazca la lucha popular, desarticulada por Podemos a partir de 2013. En ese caldo de cultivo nosotros subiremos como la espuma. Además, la izquierda tiene que ser triturada en la práctica, en la calle, para poder cerrar el ciclo histórico de su hegemonía social. Si la reventamos en, por ejemplo, 2022, diremos que duró desde 1879 hasta ese año, en total 143 años.

Tercero. Tenemos que terminar de elaborar nuestro programa estratégico, para ofrecer una propuesta completa, política y económica, en oposición a quienes desean fundar un nuevo partido, de base conspiracionista. Para ello el libro-folleto “Revolución Integral. Manifiesto” será decisivo.

Cuarto. La “solución” institucional y partitocrática tiene que ser criticada desde el principio, desde ahora mismo. Para eso está la Oficina Crítica. Y lo negativo esencial del conspiracionismo (algo, o incluso bastante, de positivo tiene, atención, y hay que señalarlo y celebrarlo) debe ser refutado y criticado. Así pues, necesitamos una batalla de ideas de grandes proporciones.

Quinto. La orientación establecida en el IV Encuentro debe mantenerse y realizarse, sin dejarnos deslumbrar por acontecimientos coyunturales, efímeros y pasajeros. Debemos librar la batalla de la coyuntura, en este caso de la pandemia, pero con perspectiva estratégica. Mirando con un ojo el hoy y con el otro el mañana.

Sexto. Nuestro punto débil es la escasa preparación de las personas que están con nosotros, y de las próximas a nosotros. Creo que un programa serio de Cursos pude ayudar mucho, también un Curso sobre activismo…

Séptimo. Cuando esté agotado el tema del coronavirus, e incluso antes, hay que coger con fuerza el tema económico, el de la libertad y el de la manipulación. Nuestra estrategia en lo que está sucediendo se asienta en cuatro cuestiones: Libertad (contra la represión), Salud (contra la política sanitaria gubernamental), Verdad (contra la manipulación mediática) y Supervivencia (contra la crisis económica, en buena medida programada). Si en un momento dado, lo de la salud decae, tenemos el tema de la crisis económica, de la supervivencia.

El análisis expuesto puede variar por diversos factores, comenzando por cambios en la política gubernamental, como he dicho, pero lo cierto e indudable es que ya tenemos un público fiel que nos sigue en cualquier asunto que hagamos, que está formado por gente anónima de las clases populares. Un público constituido por muchos miles de personas distribuidas por todo el país. Para él los videos son esenciales. Hacer que estás personas den el salto a autoorganizarse es proponerse una meta realista que podemos lograr en un par de años. Con ello nos convertiremos en una de las fuerzas sociales más influyentes de facto en la calle. A partir de ahí todo sería diferente para nosotros.

¿Qué análisis se puede hacer de los movimientos contra la política sanitaria del gobierno? Pues el mismo, en esencia, de movimientos parecidos a él del pasado inmediato, como son, además del 15-M, la Cooperativa Integral Catalana, ¡el BAH! (Bajo el Asfalto Está la Huerta), Proyecto Auzolan[6], la nueva ruralidad[7] y otros. Son emergencias sociales y políticas de la base popular que deben ser apoyados, con independencia de las diferencias que tengamos con ellos. Pero no se puede ocultar su debilidad y fugacidad. Suben mucho y muy deprisa, luego se estancan y finalmente desaparecen. La causa es su falta de una cosmovisión propia y una estrategia que vaya más allá de asuntos puntuales tratados con programas reformadores, no revolucionarios. El actual movimiento de oposición en la calle a la política sanitaria del gobierno de izquierda adolece de los mismos defectos que todo los otros, precedentes. Por eso, al mismo tiempo que hay que ayudarlo y apoyarlo, con la mayor honradez y el mayor deseo de que vayan adelante al máximo de sus posibilidades, tenemos que comprende que ese tipo de movimientos viene con la fecha de caducidad incorporada. Por eso, son un asunto táctico, no estratégico. Nosotros con nuestra idea e ideario de transformación integral, nos marcamos metas que los mencionados no pueden tener, de naturaleza política, moral, ideológica, histórica, económica y otras. Ahí está la diferencia.

 Félix Rodrigo Mora

17/9/2020

[1] Por eso fui tan “duro” en el video de mi entrevista del día 4 de setiembre, titulado “Constitución de la Asamblea del Pueblo de España”. Yo ya tenía claro que ahora le toca al conspiracionismo llegar al parlamento, porque es lo único que queda con cierto arraigo popular. Mi análisis estratégico me lo hizo comprender hace ya un mes. Son varias las personas que ya están moviendo sus programas y alternativas, para presentarse a las próximas elecciones como abanderados de la protesta contra la barbarie sanitaria. Al mismo tiempo, mi debate citado manifestó mis carencias, la falta de una propuesta estratégica completa, lo que, sobre todo, puso en evidencia con la mayor buena fe e inteligencia la entrevistadora… Fernando Vizcaino está en contra de crear un partido, lo que es interesante, e igual que él muchas personas que están en primera línea, como Ricardo de Quinta Columna, Miguel Rix, etc.

[2] En el movimiento conspiracionista hay que considerar sus dos caras, lo positivo y lo negativo. Por ejemplo, fue el único que me apoyó en 2013-1014 cuando las jaurías parapoliciales de Podemos iban a por mí. Esto significa que el debate con ellos ha de ser cordial en todo lo que se pueda, simplemente para esclarecer ideas y fijar posiciones. Hace dos años ya se editaron en mi blog varios textos críticos sobre él, elaborados por varias personas. A ellos remito.

[3] En el rápido desgaste de Podemos algo hemos tenido nosotros que ver. Y en darle la puntilla intervendremos mucho más. Esto es/será un acontecimiento histórico, el final del marxismo como ideología estatal y empresarial segregada para el control de las masas populares, lo que aquí se viene haciendo desde la fundación del PSOE, en tanto que operación de Estado, en 1879. Sin el marxismo y con el progresismo en declive el poder constituido carecerá de cobertura ideológica y teorética. La creará, sin duda, pero le llevará tiempo, años, y ese vacío ideológico transitorio lo podemos llenar nosotros, el tiempo que dure. Con la decadencia de tal cobertura, entra en crisis también el feminismo y el bloque LGTBI, que, aunque no va a desaparecer de golpe, si va a perder mucho mordiente y atractivo… lo que será bastante liberador mentalmente, en particular para muchas mujeres.

[4] En realidad, me sobrevaloraron. Yo carecía de una propuesta propia para el 15-M, y aunque negaba el proyecto podemita no era capaz por aquel entonces de ofrecer otro sustitutivo, lo que me hacía muy poco peligroso para ellos, aunque es cierto que me tomaron como cabeza de turco, golpeándome a mí para meter miedo a unas 1.500 personas, cifra en que sitúo la resistencia inicial a Podemos en el 15-M, las cuales al observar lo que me hacían decidieron callarse y no hacerle frente, pues este país es muy cobardón. Pero como los podemitas tienen la manía de la violencia, de tratarlo todo a golpes (véase cómo son de cainitas sus peleas internas), se pasaron conmigo innecesariamente. Esto me ha endurecido mucho, y me ha hecho enemigo encarnizado de esa banda de matones fascistas, a la que nunca olvidaré ni perdonaré. No tanto por lo que me hicieron a mí, que me resbala, sino sobre todo por lo que hicieron a personas próximas a mí…

[5] En realidad, el significado de lo que está pasando, las acciones en la calle, es que son proyectos que nos “pisan” nuestra propuesta¸ que se apropian de ella. Ya pasó con el proyecto Arrendajo, y ahora nos ha vuelto a suceder, asunto comprensible con videos míos hechos bajo el confinamiento que rozan las 100.000 visualizaciones, aunque ya vamos aprendiendo cómo actuar. Con todo, en parte me alegra, porque si el 26 de septiembre (o un mes después) lográsemos sacar a la calle a 200.000 personas, lo que está dentro de lo probable, yo lo celebraré tomándome un vasito de vino, sea eso pisarnos o no pisarnos… Pero de ahora en adelante tenemos que saber, que vamos a tener en todo “seguidores”, y hemos de pensar en qué hacer ante ello.

[6] De todos eso movimientos populares de base el proyecto Auzolan es con el que más me he identificado emocionalmente. Aparecido en 2010, realizó eventos en Euskal Herria con asistencia de más de 500 personas, aparentemente interesadas en sumarse a él. A mi me invitaron sus promotores, pues conocían mi libro “Naturaleza, ruralidad y civilización”. En 2013 era ya un barco a la deriva, que perdía apoyo popular muy deprisa, y un año después nadie acudía a sus convocatorias, lo que fue muy traumático para el equipo organizador. Los problemas causantes son los de siempre: ausencia de una cosmovisión y una estrategia propias. Lo que es parcial y no se asienta en la idea de revolución no puede perdurar. Yo me reduje a hacer lo que me pedían, a ayudar en todo, pero consciente que trabajaba para una formulación sin futuro… por lo que en ningún momento me volqué en él, pues seguí trabajando en lo mío en primer lugar. Su “fracaso” me dolió mucho.

[7] Sobre este asunto, el retorno al mundo rural, se puede visionar el video que me hicieron en julio de 2013 en Cuevas del Engarbo (Jaén), de una charla que hice en este asentamiento de nueva ruralidad, invitado por sus integrantes. Cuando estuve allí, las personas comprometidas, cerca de 20, estaban contentas y confiaban en que su proyecto de poner en pie una aldea abandona de cabreros escondida en un pintoresco barranco con un rio de aguas cristalinas, tiraría para adelante. Yo conviví con ello varios días y concluí que no, que el proyecto se acabaría muriendo. Pero no quise pasarme de listo y no comuniqué mis impresiones y conclusiones a nadie, pues me dolía frustrar su entusiasmo. Pero acerté, por desgracia, y en dos años de aquello no quedaba nada… Y este es sólo un caso entre docenas que he vivido. Lo de Cuevas del Engarbo es muy ilustrativo de cómo funcionan estos asuntos porque en los años 1980-1984 ya se intentó allí montar un proyecto de nueva ruralidad. Que fracasó. Quienes lo realizaron estuvieron en mi charla (aunque ya vivían y trabajaban en otros lugares), y pude departir con ellos varias horas, tomando nota de lo que me iban refiriendo. O sea: fracaso en 1980-1984 y nuevo fracaso en 2012-2015… Saltar por encima de esto, solo guiados por el voluntarismo, es condenarse a una rueda sin fin de incapacidades, cada una de las cuales deja a mucha gente tirada, frustrada y amargada, por lo general sin ganas de sumarse a más proyectos.

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