Crisis y utopía en el s.XXI

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Cuando se pronuncia la palabra crisis es para referirse a la económica, hoy tan en boga, o para nombrar la medioambiental y energética. De sus expresiones fundamentales, la crisis de la civilización, ya prácticamente sustituida por la barbarie, la crisis de la esencia concreta humana, en trance de desaparición, o la crisis de la libertad, descomunal bajo el régimen de dictadura constitucional y parlamentaria en ejercicio, nadie se ocupa.

Dado que únicamente alarman aquéllas, que afectan a lo material y corporal, sin que la pavorosa crisis del ser humano en tanto que mente y espíritu suscite casi ninguna inquietud me rendiré a la evidencia del formidable predicamento que sigue teniendo «el partido del estómago» y, sea, comenzaré por describir lo que está pasando, hasta donde es posible comprenderlo, en el ámbito de la economía y la naturaleza.

En primer lugar conviene advertir, para evitar interpretaciones apocalípticas anunciadoras, cómo no, que «el Tiempo está cerca», que el sistema estatal-capitalista, desde que fue instaurado con las revoluciones liberales, suele estar en crisis de manera casi permanente. Se podría decir que ésa es su modo de existencia y una de las causas de su singular fortaleza estratégica, pues en cada una de ellas (no sólo en las económicas sino, más aún en las crisis políticas, bélicas, ideológicas y otras) se regenera y reconstituye a un nivel superior. Esto significa que ninguna perturbación económica por sí misma nos regalará el «derrumbe» del capitalismo, sino formas sucesivas de éste cada vez más robustas, aunque al mismo tiempo más degeneradas. La crisis de 1929, de la que tantas fáciles e ignaras interpretaciones circulan por ahí, produjo, con la II guerra mundial y la derrota del nazi-fascismo, el imperialismo norteamericano, como expresión superior de dominio del Estado y de la clase empresarial, en vez de la revolución proletaria mundial pronosticada por no pocos ilusos y extraviados. En contrapartida, la guerra civil aquí, de 1936-39, con lo que tuvo de verdadera revolución popular, apenas debe nada a dicha conmoción económica, pues resultó de cuestiones inmateriales en litigio, la defensa de la libertad, el afán de realizar la justicia, la persistencia de una determinada cosmovisión y cultura propia en las clases modestas, el rechazo de la expansión estatal, la fobia al trabajo asalariado y así sucesivamente.

Número de páginas: 68
Formato: 176×125
Editorial: MaldeCap
Precio: 3 euros

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