De VOX a Podemos: fasciocomunismo

Hace unos días las sucursales de PP y PSOE, la disidencia controlada, los coches escoba que viven de recoger y controlar a los descontentos, nos sorprendían en actos de sinceridad que si no fuesen por el peligro que entrañan resultarían patéticos.

Ambos se han embarcado en aventuras en las que ni PP ni PSOE parecen querer entrar y resulta evidente que vivimos en una dictadura de consenso donde los partidos se dedican a hacer un teatro para convencer a la población que existe una democracia.

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