DEMOCRACIA COMÚN. La política de participación en los primeros Estados Unidos

La versión oficial sobre la historia del nacimiento de los Estados Unidos es una narración que refleja la mentalidad de la élite política dirigente, construida a posteriori durante los siglos XIX y XX. Esto se evidencia claramente cuando la democracia es identificada con las instituciones constitucionales creadas por los padres fundadores, de tal modo que es presentada como un regalo de la élite.[1] Es, en definitiva, un relato en el que el protagonista de la historia estadounidense es una élite cuyos miembros son presentados como seres angelicales, dotados de una gran sabiduría y de una inteligencia excepcional con la que construyeron un nuevo país. Es un relato en el que el pueblo, la gente corriente, no aparece prácticamente por ninguna parte.

Dana D. Nelson, profesora de literatura en la universidad Vanderbilt, en Nashville, Tennessee, se encarga de abordar en esta obra que aquí presentamos, y cuyo título original es Commons Democracy, esa historia del pueblo Americano que no se encuentra recogida en el relato oficial. Y lo hace a través del estudio de las prácticas de autogobierno popular de la gente corriente de aquel país, es decir, de los sectores más humildes de la sociedad de entonces, abarcando el periodo histórico que comprende la época colonial más tardía y el periodo de la anteguerra. Pero tan importante como el objeto de investigación es el modo de abordarlo, y en este sentido el procedimiento que es empleado para explicar esta cuestión resulta al mismo tiempo original y adecuado. Así, la propia autora advierte sobre la dificultad de llevar a cabo la tarea de conocer las vidas e ideales de estas personas, debido fundamentalmente a que, a diferencia de los miembros de la élite, no dejaron apenas registros documentales de sus actividades. Esta dificultad es la que justifica el recurso a las novelas escritas en aquella época e inspiradas en las vivencias de los Americanos de a pie de aquel entonces. De este modo Dana Nelson contrasta la literatura, compuesta sobre todo por diferentes relatos, con la historia documentada; con el propósito de encontrar coincidencias creíbles y poder analizar así los argumentos sobre las prácticas comunitarias, expuestos en las distintas novelas que aborda.

[1] Conviene destacar que los padres fundadores de EEUU fueron honrados en esta cuestión, debido a que en ningún momento identificaron el sistema político que allí construyeron con la democracia. En ninguna parte de la declaración de independencia, como tampoco de la constitución ni en las 10 primeras enmiendas, aparece por ninguna parte la palabra democracia. Por el contrario los padres fundadores establecieron un sistema republicano, constitucional y representativo, de carácter liberal, que en lo fundamental nada tiene que ver con la democracia entendida ésta como el poder de la sociedad para autogobernarse a sí misma. Más aún, los creadores de la nueva nación sabían perfectamente que el único régimen verdaderamente democrático era el que estaban demoliendo, el de las comunidades rurales autogobernadas por asambleas soberanas, con derecho consuetudinario, armamento general del pueblo, propiedad no concentrada en manos de los ricos y ausencia de patriarcado.

415 páginas

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