La funesta constitución española de 1978

Pese a que el relato oficial sigue afirmando que la constitución de 1978 trajo la libertad a la sociedad, y que puso término a una oscura dictadura militar nacional-católica, cada día menos gente se cree esa versión de los hechos. La realidad es simple y llanamente que el Estado español, en su forma franquista, se reinventó al adoptar una fachada constitucionalista. El Estado siguió siendo el mismo, las estructuras de poder que se formaron durante la etapa franquista pervivieron en el régimen constitucional, en ocasiones con otras denominaciones, también su personal, numerosas leyes franquistas, y la propia elite dirigente siguió siendo la misma con algunas nuevas incorporaciones procedentes de la denominada oposición política.[1] Sin embargo, parece que sigue obviándose el significado histórico que en términos negativos tiene la promulgación de toda constitución.

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