La nueva palabra fetiche: biomasa.

Siempre se le ha llamado “leña”, pero ahora se llama “biomasa”. ¿A qué se debe este cambio de nombre? Gabriel Celaya dijo que “la poesía es un arma cargada de futuro”. Las palabras, en cambio, son armas cargadas de mensajes. En el mundo mercantilizado en el que vivimos, las palabras contienen mensajes publicitarios. Las palabras ya no sirven para identificar aquello a lo que designan, sino para engañar, para mentir y, a fin de cuentas, para vender.

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