El Concejo Abierto

INTRODUCCIÓN

La cuestión de cómo administrar adecuadamente los recursos naturales utilizados por muchos seres humanos está todavía por solucionarse. Algunas personas confían en que «el Estado» controle estos recursos para impedir su desaparición; otras, sugieren que su privatización resolvería todos los inconvenientes. Sin embargo, lo que se observa en el mundo es que ni el Estado ni el mercado han logrado con éxito que la sociedad mantenga un uso productivo, a largo plazo, de dichos bienes naturales.

Además de éstas, existen otras formas de organización social que no se parecen ni al Estado ni al mercado, sino que han regulado de manera comunitaria, asamblearia y directa los sistemas de recursos con grados razonables de éxito durante largos periodos. Nos estamos refiriendo a los Concejos Abiertos, que trabajaban principalmente sobre los espacios comunes de los pueblos y aldeas. Son los grupos humanos, su articulación ambiental, económica y social, sus pautas culturales, y no meramente la legislación, lo que explica su dinámica.

Se denominan Concejos Abiertos a la realización de asambleas por parte de los vecinos y vecinas, donde se trabaja el autogobierno y se toman las decisiones sobre el patrimonio y sobre las cuestiones que afectan a la comunidad. En otras palabras, los Concejos Abiertos son verdaderos ejemplos de democracia real participativa, son escuelas políticas de base autogestionadas por la vecindad, donde la mujer tenía derecho a voto varios siglos antes de que el Estado Español y otros estados lo permitieran. Las decisiones más importantes sobre sus bienes vitales (montes, agua, caminos…) se tomaban oyendo la voz de toda la vecindad sin excepción.

 

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